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PREGUNTAS FRECUENTES

Seguramente haya escuchado alguna vez la frase-mito “en esta zona la Siembra Directa no funciona”.
En la actualidad, en el mundo hay más de 200 millones de hectáreas manejadas en Agricultura de Conservación repartidas por cualquier tipo de zona climática, desde zonas áridas con una pluviometría inferior a 200 mm/año hasta zonas húmedas que superan los 1.000 mm/año.

Para tener éxito en la implantación de la Agricultura de Conservación en su explotación debe adaptar los conceptos de la técnica y sus manejos a su zona climática y para ello es fundamental la formación y el intercambio de experiencias con agricultores que ya estén aplicando el no laboreo en unas condiciones climáticas similares.

 

Para tener éxito en la transición hacia un nuevo sistema productivo es fundamental su formación y el conocimiento sobre cómo funciona y como se deben aplicar los conceptos en su explotación, ese debe ser el primer “apero” que debe “adquirir” como agricultor.

Por ello desde AGRACON animamos a todos aquellos profesionales del sector que se planteen iniciarse en este sistema agrícola a recibir una buena base formativa sobre el tema y que estudien la posibilidad de formar parte de la Asociación y así poder tener acceso a una variada información técnica y un asesoramiento especializado sobre la Agricultura de Conservación.

 

En los cultivos extensivos se necesita disponer de una sembradora de Siembra Directa (disco y/o reja) ya sea en propiedad, de alquiler o través de la contratación de los servicios de siembra.
Según las condiciones de cada explotación y las practicas que se planteen realizar, también puede ser de interés disponer de una trituradora-picadora, una grada de púas y/o un roller-crimper (rolo-faca).

Para implantar el sistema en los cultivos leñosos principalmente se necesita una trituradora para picar tanto la cubierta vegetal como los restos de poda.

 

Entre los agricultores ha existido siempre la falsa creencia que la implantación de manejos de no laboreo conlleva aparejado la perdida de productividad en los cultivos y la realidad es todo lo contrario.
Los beneficios agronómicos y medioambientales de la Agricultura de Conservación en las parcelas agrícolas donde se implanta pueden llegar a mejorar entre un 5% y un 10% las medias productivas en el medio plazo.

La clave para que la transición del sistema de laboreo tradicional al de Agricultura de Conservación no conlleve perdidas productivas pasa porque los agricultores tengan la adecuada formación sobre cómo aplicar la técnica y un asesoramiento especializado.

 

En el mundo agrario existe la creencia popular que las parcelas que no se labran se compactan severamente reduciéndose sus indicadores productivos, por ello en ocasiones, agricultores que realizan Siembra Directa, cada 5 años hacen pases de laboreo.

Si se realiza una adecuada gestión del tránsito de la maquinaria y no se hacen pases en condiciones inadecuadas de humedad, las parcelas no estarán compactadas todo lo contrario el no laboreo continuado permite disponer de una estructura cada vez más agregada y madura, es decir, un suelo más esponjoso.

Se debe recordar que en el sistema de Agricultura de Conservación también se “laborea”, pero esa descompactación la realizan “labradores biológicos” como son las raíces y las lombrices, las cuales trabajan para nosotros todo el año, pero no gastan ni un litro de gasóleo.

 

Respecto a esta temática se deberá consultar la normativa que regule la gestión de los estiércoles en cada una de las comunidades autónomas.

En el caso de Aragón, desde hace años, la normativa de gestión de estiércoles y purines recoge la NO obligación de enterrar los aportes de fertilización orgánica si la explotación agrícola está gestionada en Agricultura de Conservación. Dicha excepción está recogida en el Real Decreto 53/2019, que regula la gestión de estiércoles, así como en el V Programa de Zonas Vulnerables de Aragón.


Se deben respetar siempre las fechas de aplicación y distancias que fijen las normativas. Desde AGRACON se recomienda hacer las aplicaciones orgánicas de abonado de fondo lo más próximas a la siembra para maximizar su eficiencia y reducir perdidas de nitrógeno amoniacal por volatilización, así como, realizar una adecuada compostación antes de aplicar aquellos estiércoles cuya relación C/N sea superior a 10.

 

La respuesta es SI, las ovejas y los manejos de no laboreo son totalmente compatibles además pueden llegar a tener sinergias positivas si se gestionan adecuadamente. Lo que es totalmente incompatible es la mala gestión de los ganados en este sistema agrícola, por ello para que esa simbiosis siga funcionando el ganadero junto al agricultor deberá formarse en la técnica y comprender los nuevos manejos, así como las nuevas condiciones de pastoreo.

Para una adecuada simbiosis del pastoreo con la Siembra Directa pueden ser importantes algunos de los siguientes consejos:

  • Evitar el pastoreo de las parcelas en condiciones inadecuadas de humedad ya que se generará problemas de compactación superficial.
  • Evitar realizar sobrepastoreos de los residuos de cosecha que provoquen la reducción del grado de cobertura del suelo llegándolo a dejar desnudo, especialmente en zonas áridas.
  • Evitar usar las parcelas de Siembra Directa como zonas de paso constante para pastorear otras parcelas.
  • Dejar periodos de reposo de entre 3 y 4 semanas entre el aprovechamiento ganadero de los ricios (agosto-septiembre) y el tratamiento herbicida de presiembra para que este tenga eficacia. Este periodo de reposo también se debe aplicar a los barbechos de cultivo de servicio espontaneo.
  • No pastorear las parcelas agrícolas tras la aplicación del tratamiento fitosanitario de control de presiembra o de los barbechos CSE.

La implantación de la Agricultura de Conservación en los cultivos leñosos se realiza a través de cubiertas vegetales en las calles de los marcos de plantación.

Tradicionalmente cualquier hierba que se desarrollaba en los campos se asociaba a perdidas de nutrientes y de agua de nuestro cultivo comercial. La clave pasa por la gestión, es decir, una cubierta vegetal(bien sea sembrada o espontanea)puede aportar muchos beneficios a nuestro agrosistema, pero a la vez puede generar problemáticas a las plantaciones, es muy importante realizar un adecuado control de las cubiertas cuando comiencen a generar una competencia directa por el agua con el cultivo.

Las características de las cubiertas(ancho de CV, tipos de especies…) así como el momento de control dependerá de cada uno de los cultivos, de la zona climática y si las parcelas son de secano o de regadío.